En 1952, Enrique Lafourcade publicó “Pena de muerte”, novela que “no era otra cosa que un relato en clave en el que contaba detalles de la disipación sexual de los pescadores de Horcón, mezclados con los arrebatos existencialistas de tres personajes principales inspirados claramente en Oyarzún, Humeres y Molina”, escribe el periodista Óscar Contardo en su ensayo “Raro, una historia gay de Chile”.
Los tres personajes principales aludidos en la novela de Lafourcade: el escritor Luis Oyarzún, el pintor Roberto Humeres y el poeta Eduardo Molina no aparecen con sus nombres, así como tampoco el millonario Federico Claude, quien se habría instalado en una casa frente a la playa de Cau-Cau en los años 40, dando inicio a la leyenda que convirtió a Horcón en algo así como la Capri chilena, la isla de la disipación, en que ricos y pobres del mismo sexo se revolcaban juntos en la arena. Sí habrían sido claramente identificados los lugareños.
Toda esta historia que reconstruye Contardo en “Raro” convirtió al escritor Enrique Lafourcade en persona non grata en Horcón durante décadas, ya que los pescadores no le perdonaban haber puesto en duda la hombría de todo el gremio.
“Según el lugareño de la caleta, José Pizarro, el libro ‘Pena de Muerte’ terminó por consagrar a Horcón como un destino de vacaciones para todo el que pensara en un ambiente de sexualidad liberada, particularmente gay”, escribe Contardo en “Raro”.
Y detalla lo sucedido después de la muerte de Perico Claude, el benefactor de los pescadores:
“Hubo tres versiones: Una es que lo habrían asesinado los pescadores en un bote, previa sesión de torturas por haber manchado el honor de la caleta. Otra versión es que un par de empleados de origen húngaro que mantenía en su fundo lo mataron en una sesión sadomasoquista con fierros calientes utilizados como falos. La tercera habla de una venganza concertada de las mujeres de Horcón, quienes hastiadas de que sus hombres ya no las necesitaran decidieron hacer justicia y apuñalaron al millonario”, resume Óscar Contardo.
La verdad es que el señor murió de enfermo en su cama, pero las historias se convirtieron en un verdadero mito urbano, más bien mito playero, que aún resuena entre los que saben y aseguran que Horcón y en particular Cau Cau es el balneario gay de Chile.
Quienes quieran leer más detalles de este y otros sucesos “raros” narrados en “Raro, una historia gay de Chile”, de Óscar Contardo, pueden dejar aquí su comentario o en la cuenta de Twitter @xitorrescautivo y estarán participando del sorteo de un ejemplar.



Muy de acuerdo a lo místico de este lugar !! llevo ya 3 años viviendo ahí es hermoso , una de las mejores decisiones que pude tomar a mis 22 años y construyendo mi familia … creo que dejando de lados los prejuicios !! tu encuentras la belleza de la vida en este maravilloso lugar del mundo donde no importa de donde vienes ,como vistes , que te gusta y lo que no ! Horcón es un lugar que da espacio a tu libertad , donde te enseña a DISFRUTAR DE LA VIDA !! ah un dato la calidad de vida que les entregas a tu familia, es lejos lo que mas rescato ( Bosques, mar , campo en fin …)
comparto plenamente con oscar, cuando sera el dia que todos podamos vivir en igaldad de condiciones y no separemos a los demas por que tienen una opcion distinta..
el año pasado fuy con mi polola patricia y orcon es genial aire de libertad y respeto en lo que es playa luna
algun dia llevare a mis hijos y les enseñare insitu lo que es el respeto a los demas en un lugar magico como horcon
soy gay y llevo años visitando esa hermosa caleta… en un tiempo lejano caucau y los bosques eran donde uno veia muchos gay. una vez que se construyo el condominio… nos fuimos alejando de a poco ademas todo el bosque un pelota oportunista lo cerro.. solo pasa aca en Chile… ahora la mayoria nos vamos a tomar sol , bañarnos, a veces conocer a alguien en playa la LUNA… eso si.. en las noches nada que hacer la caleta es una fomedad entre jugar lota… caminar por ese pequeño paseo, la feria artesanal. ninguna novedad , pero igual es mágico, su gente amable y sonriente… lejos he pasado buenos veranos y algunos inviernos en ese muy bonito lugar llamado HORCON
visito esta caleta cada vez que el tiempo y la prisa de la ciudad me lo permite, su tranquilidad es incomparable y la calidez de su gente, impagable. Mis niñas disfrutan esas mini vacaciones que tenemos ahí en familia, comer en algún restaurante de la caleta o en “Los duendes”. Ahora pretendo ir a tenderme a la playa de Cau Cau, y si hubiese algun gay no me extrañaría, pues resulta un espacio ideal para esconderse, liberarse o tener un romance furtivo.
HERMOSO SITIO, NO IMPORTA SI SE ES HIPPIE, GAY HETERO O LO QUE SEA, LO LINDO DEL MITO DE ESA PLAYA ES QUE ALLÍ SE RESPIRA UNA LIBERTAD ESPECIAL, BIEN ENTENDIDA, AL MENOS ESO PENSAMOS QUIENES FUIMOS AL MECHONEO 1998 DE HUMANIDADES, CON BAÑO NUDISTA Y TODO!!!! HERMOSO SITIO PARA ELABORAR MITOS…