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A Nueva Zelandia, el país de la nube blanca, detrás de un marido

Posteado a las 26 de Septiembre de 2011 - 13:20 53 comentarios
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De Nueva Zelandia conozco las botas UGG, la calidad de su lana (tengo una oveja de juguete que alguna vez mi marido me trajo de Auckland), sus paisajes exuberantes promovidos urbe et orbi por Peter Jackson en su saga “El señor de los anillos”, el haka, baile tribal de los maoríes, con que inauguraron el Mundial de Rugby, que por estos días se juega en sus principales ciudades… Imágenes aisladas y remotas, pero marcadas por la sensible belleza de “La lección de piano”, esa película donde una viuda escocesa y muda llega con su hija y su piano a Nueva Zelandia a casarse con un hombre con el que se comprometió por carta…

Holly Hunter ganó el Óscar por esa actuación y esa película se emparenta con el best seller “En el país de la nube blanca”, de la alemana Sarah Lark, quien se encumbró por meses en el ranking de los más vendidos de Der Spiegel, al punto que es una recomendación de ese medio el que se usa como frase publicitaria en la portada de la novela: “Grandiosa saga familiar sobre la colonización de Nueva Zelandia y la cultura de los maoríes”.

En realidad, la novelota (tiene 700 páginas) es la historia de dos mujeres que salen desde Londres al encuentro de sus desconocidos maridos. Una, Gwyneira, de origen noble, fue “negociada” por su padre para entregarla al hijo del “barón de la lana”, y la otra, Helen, institutriz de profesión, ha respondido a la solicitud de matrimonio de un granjero, que resulta ser el enemigo declarado del despótico “barón de la lana”.

La travesía en barco amarra a las mujeres en una amistad que se mantendrá para siempre y les permitirá sortear juntas todas sus vicisitudes en la fascinante tierra maorí. Los hijos, el amor, las capacidades y recursos de Gwyn y Helen, más las historias paralelas de las seis huérfanas que viajan a cargo de la institutriz y que luego se desplegarán por el extenso territorio con las más diversas suertes, dan vida a estas 700 páginas de aventuras que se dejan leer como si se tratara de una película. No sería raro que pronto la saga inventada por esta alemana que se dedicó durante años a guía de turismo en Nueva Zelandia tenga su versión cinematográfica. Con su vagabundeos por “el país de la nuble blanca” –así se traduce “Aotearoa”, nombre maorí del país– Sarah Lark, seudónimo de Christiane Gohl, ha logrado traspasar al mundo su fascinación y conocimiento de estas enormes islas que cada vez tengo más ganas de visitar… con marido criollo, eso sí.

Quienes deseen participar por un ejemplar de “En el país de la nube blanca”, sólo deben dejar aquí su comentario o en la cuenta de Twitter @xitorrescautivo.