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Momios, upelientos y operadores de Joignant, Díaz y Navia

Posteado a las 15 de Septiembre de 2011 - 8:20 139 comentarios
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“Convergencia opositora” es el nuevo concepto político de moda. Lo acuñó la presidenta del PPD Carolina Tohá y todos se le fueron encima, sobre todo sus socios de la decé. Ahora los partidos de la Concertación acordaron quedarse “callampín bombín” hasta el 5 de octubre, cuando emerja un nuevo e inspirador concepto para ver si el conglomerado resurge de las cenizas.

Los cientistas políticos Alfredo Joignant, Francisco Javier Díaz y Patricio Navia se “coluden” para construir el más actualizado “Diccionario de la política chilena. Momios, upelientos y operadores”, pero como en esto todo es dinámico no alcanzan a incluir en su obra, de 261 páginas y editada por Sudamericana, la definición para “convergencia opositora”, neologismo que debería estar en la letra “C”, entre “control de daños” y “convocar”.

“El control de daños puede traducirse en un cambio de gabinete, en el descabezamiento de alguna agencia o servicio público o, literalmente en formas solapadas de golpe de Estado hacia el timonel de un partido”, ejemplifican. Y el convocar tiene un buen corolario: “Después de que un político ‘convoca’ sin lograr atraer suficientemente apoyo (…), la convocatoria pudiera debilitarse hasta devenir en un ‘llamado’, el que, de no funcionar tampoco, se transforma en una ‘invitación’”.

Así va más o menos el “Diccionario de la política chilena”, que quizás por la bajada de título (“Momios, upelientos y operadores”) o por atarantamiento natural, yo supuse sería en clave irónica, y no. Es decir, va en serio, no en chacota. Es un abarcador esfuerzo de recopilación de todos los decires y sucesos de nuestro quehacer político que han merecido ser nombrados, lo que lo convierte en una útil y documentada ayuda memoria para redacciones periodísticas, partidos políticos, centros de estudio, eventuales candidatos y sus asesores de marketing. A ratos, eso sí, y a lo lejos, se permite una que otra talla sutil. Ejemplos: define “responsabilidad fiscal” como “excusa del ministro de Hacienda para no gastar” y “tecnócrata” es “técnico enchulado, por lo general con estudios en universidad angloparlante”. Pero el que busque desternillarse, sólo conseguirá una leve sonrisa con este “Diccionario”, recordando una larga lista de faux pas de nuestro devenir político, que le confirmarán que la vida, en particular la vinculada al poder, es una comedia.

Quienes quieran un ejemplar del libro del trío Joignant, Díaz, Navia sólo deben dejar aquí su comentario o en la cuenta de Twitter @xitorrescautivo.