Entre 2001 y 2010, 300 mil personas han demostrado que la literatura vive y que la creación de ficciones o realidades por escrito está en la punta de los dedos y de las sinapsis cerebrales de todos los homo sapiens de este país, aunque se diga que la gente no lee, que la gente no escribe, que no entendemos lo que leemos o que a nadie le interesa lo que se escribe.
Cuando Ignacio Arnold, Sylvia Dümmer y Carmen García, jóvenes estudiantes entonces agrupados en la revista cultural Plagio, se acercaron a la empresa Metro buscando financiamiento para su iniciativa, se encontraron con una estimulante sorpresa: les propusieron que presentaran una iniciativa cultural novedosa para desarrollar en conjunto.
Con un segundo socio, Minera Escondida, nació “Santiago en 100 palabras”, una invitación a describir las sensaciones que provoca la ciudad en pocos caracteres. Esta acción –si uno lo piensa bien– constituye una idea precursora de lo que en 2006 se le ocurrió a Jack Dorsey y que hoy conocemos como Twitter. Claro, el chiste fue que Dorsey lo hizo como un desarrollo online, pero la genialidad de Plagio fue lograr que transeúntes de Santiago y ahora de Valparaíso, Iquique y Antofagasta echaran a volar su creatividad y sus pequeñas historias pudieran ser seleccionadas y publicadas en gran formato. En el concurso número 11 de “Santiago en 100 palabras”, cuya convocatoria está abierta a cualquiera, Terra se ha convertido en aliado estratégico de esta notable iniciativa y, además de tener su sitio albergado en nuestro portal (http://www.santiagoen100palabras.cl/2011/), estamos regalando a nuestros seguidores en Terra libros de la edición correspondiente al décimo aniversario, además de tweets diarios a través de la cuenta @terrachile con los mejores cuentos de las ediciones anteriores que quepan en 140 caracteres.
Quienes quieran ganarse un ejemplar de “10 años de Santiago en 100 palabras (2001-2010)” basta con que dejen en este post sus comentarios. Suerte, porque el libro es una belleza.


Periodista y directora del portal Terra. Ha publicado casi una decena de libros, varios de ellos súperventas (“El evento”, “Cómo sobrevivir en Chile después de los 30”, “El chileno de maleta”, entre otros) y escritos en coautoría con su amiga Totó Romero. Desprejuiciada, sin poses intelectuales, en este blog busca estimular la lectura y no le hace asco a nada, ni a los bestsellers, ni a la autoayuda ni a la novela rosa. Lo importante es leer; esa es su máxima.