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Alicia Morel, la tía de la Primera Dama, lanza libro hoy

Posteado a las 29 de Abril de 2010 - 16:13 6 comentarios
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Alicia Morel y la portada de su novela Espejos Paralelos

Alicia Morel y la portada de su novela Espejos Paralelos

Es una mujer “grande” y se diría “sabia”.  Con 79 años, 54 títulos publicados desde el año 1938 al 2010, entre los que se cuentan novelas, poesías, relatos, leyendas chilenas, cuentos infantiles, traducciones y publicaciones en diarios y revistas, Alicia Morel lanza hoy “Espejos Paralelos”, una encantadora y al mismo tiempo reveladora novela autobiográfica de la mano de Editorial Cuarto Propio.

El que la publique Cuarto Propio no es trivial, dada la relación y admiración de Alicia Morel por la obra de Virginia Wolf, donde destaca su ensayo “Un cuarto propio”, que vincula la condición femenina y el ejercicio de escribir, de hacer literatura.

Si bien lo más abundante y conocido de Alicia Morel son sus textos infantiles, y sus personajes: la Hormiguita Cantora y el Duende Melodía, ya había publicado literatura para adultos, y ahora emprende el relato de su propia historia de manera novelada. Y a lo literario, este lanzamiento suma el atractivo periodístico de que la autora es tía directa de Cecilia Morel, la Primera Dama, y que el libro es claramente autobiográfico. Por eso, corresponde preguntar:

-¿Por qué te decidiste a escribir “Espejos Paralelos” y qué esperas de él? ¿Cómo lo han recibido los tuyos, al ser tan evidentemente autobiográfico?

-Lo van a recibir bien, porque forma parte de algunos de sus recuerdos. Además está novelado, con otros nombres. Escribí mi propia leyenda, como reflexión sobre lo vivido.

Los recuerdos no son precisamente felices: hay hermanos enfermos, con problemas de depresión; una tendencia materna al desinterés; un predominio de la burla en la familia, pero también los hay felices, y una fuente de alegría y admiración es el padre, justamente el hermano de Cecilia Morel. La autora escribe en un pasaje: -“El mar es la madre y la montaña el padre”, por eso le preguntamos:

-¿Me puedes contar en detalle el porqué de esta comparación y esta metáfora? ¿Aplica a tu padre y a tu madre en específico o a todos los padres y madres?

­­-Es una metáfora para indicar que mi padre, además de amar y vivir en la montaña, era una persona de principios firmes, de gran responsabilidad, que amaba y protegía a su familia. Mi madre, en cambio, nacida en Valparaíso, -con un padre marino que peleó en la Guerra del Pacífico como cadete, y llegó a Almirante- , prefería veranear junto al mar y no le gustaba la montaña. Fuera de esto, ella, siendo simpática y encantadora, tenía un carácter cambiante y sus reacciones eran imprevistas, como lo es el mar, con sus súbitos cambios y sus incansables olas.

-En vísperas del Día de la Madre, cuáles son las madres literarias (los personajes maternos de la literatura universal) que te conmueven, dan rabia, provocan. Y cuáles resulta imprescindible conocer.

­-No soy especialmente adicta a los “días” de quien sea, pero entre las madres literarias, destacan la del libro de Virginia Woolf, en su libro “Hacia el faro”, por su inteligencia contemplativa, y belleza, porque consuela los miedos de sus hijos; la de Katherine Mansfield, en su libro “Preludio”, es una madre enfermiza, a la que todos cuidaban. 

- ¿Crees que la relación madre e hijo, padre e hijo es de los temas más potentes de la literatura, del cine, de la ficción en definitiva? ¿Cuáles son los libros con esa temática que recomendarías?

-Es uno de tantos  temas. Lo toma D.H. Lawrence en su libro “Padres e hijos”. No recuerdo películas, sino la escena de Sofía Lawrence, su desesperación viendo violar a su hija por unos soldados.

-Da la sensación, al leer el libro que tu mamá era lo que hoy se llama bipolar, ¿cómo fue tu infancia, tu adolescencia, tu madurez en relación a ella?

-Es una pregunta muy  personal que no voy a contestar. Ella no era bipolar. Nos dio el color y la forma de lo bello, por su innato buen gusto y elegancia. Tuvo una larga vida y con mis hermanos, la acompañamos y cuidamos hasta que murió.

-¿Cómo eres tú como madre? ¿Crees que la incorporación de la mujer al trabajo, la familia reducida, la familia nuclear, han contribuido a mejorar o a empeorar las relaciones madre e hijo?

-Tengo un criterio amplio al respecto: cada madre sabe su cuento. El mío, es estar cerca de ellos, descubrir sus vocaciones, alentarlos en lo que hacen y ayudarlos siempre. También a mis nietos.

Los nietos que tiene con William Thayer, el conocido político y que, sin duda, estarán hoy con su abuela escritora.