“La gente no sabe si darme el pésame o felicitarme”, se ríe Esther Feldman, la guionista y escritora, autora de “Lola” y “Los exitosos Pells”, cuando nos cuenta que lleva 25 años casada “con el mismo hombre”, un abogado, con el que tiene dos hijos.
“Resulta tan excepcional en estos tiempos, que muchos se sorprenden, más cuando nos ven, porque nosotros somos mimosos, nos besamos, tenemos gestos de afecto. Aunque debo decir que nos hemos separado dos veces y dos hemos vuelto a elegir. Una vez estuvimos separados un año y la otra un año y medio. Han sido dos largos recreos matrimoniales que nos han permitido refundar la pareja y seguir juntos”.
Morena, flaca, muy cálida, Esther vino a la Feria del Libro de Santiago a presentar su libro “La pasión a los cuarenta”, de editorial Grijalbo, donde cuenta “historias de cuarentonas con hombres de todas las edades”. Además participó de un panel junto a su amiga y compatriota, la periodista y escritora Marisa Grinstein, autora de la serie “Mujeres asesinas”, y el guionista chileno Víctor Carrasco, quien es el responsable, entre otras muchas teleseries nacionales, de la exitosa “El señor de la Querencia”. Los tres abordaron un tema de moda en los círculos literarios: hoy la creación de ficción más interesante está en el mundo de los escritores de sitcoms o series televisivas. Desde “Sex & the city” a “Esposas Desesperadas”; de “Lost a Six Feet Under”; a “Mad Men a In Treatment”… Esther cree en esa tesis, y forma parte de ella, con buenas credenciales: su “Lola” se ha vendido a 50 países y ahora la acaba de comprar Sony, tal como sucedió con “Betty, la fea”, y “Los Pells” es otro producto de importación.
-¿Te has hecho rica?
-Para nada, el tema de la sesión de los derechos en Argentina y en el mundo no favorece a los guionistas. Hay un boom nuevo en esto de la venta de historias de tevé al mundo, pero no está normado…
Pese a lo sindicalizados que son los argentinos, en esta área los guionistas de allende los Andes recién se están organizando, cuenta Esther. Y lo hacen en torno a Argentores, la agrupación que reúne a autores de cine, teatro, radio y televisión. “Estamos recién intentando ser parte del festín, y no sólo de llevar el catering… Así es que no me he hecho rica, pero se me han abierto una gran cantidad de puertas y he tenido mucha ganancia en visibilidad. Por eso mismo estoy aquí ahora presentando mi libro, porque soy la autora de la “Lola”.
-¿Cuáles son las claves del éxito de tu “Lola”?
-La “Lola” da respuesta a dos preguntas muy fundamentales del imaginario femenino: cómo lo pasaría un hombre si tuviera que enfrentar durante un tiempo todo lo que vivimos las mujeres, partiendo por el dolor de ovarios. Y además responde esa fantasía tan común de querer ser mosca para saber qué se quedan diciendo de nosotros los demás cuando nos vamos.
-¿Te gustó la versión que se hizo acá de “Lola”?
-Todas las versiones me gustan, porque son como mis hijos, pero creo que en Chile se cayó en ese clásico error de los productores de sacarle hasta el último jugo al limón, y de los 150 capítulos originales se llegó a más de doscientos.
Después de “Los exitosos Pells”, Esther se ha concentrado en “Botinera”, una nueva teleserie sobre las mujeres hinchas de fútbol, un fenómeno muy argentino y muy ad hoc a la proximidad del Mundial de Sudáfrica. A este trabajo suma su libro “La pasión a los 40”, que intenta situarse en el justo medio entre las crónicas de revistas femeninas que se dedican a dar recetas para cómo mantenerse espléndida a los 40 y las que se lamentan porque él se fue con dos de 20. “No estamos ni tan regias ni tan bodrios”, se ríe, y eso es lo que trato de mostrar, porque a mí lo que me acomoda es darle una mirada piadosa a la vida”.
Bien, Esther, porque es lo que nos hace falta.
Periodista y directora del portal Terra. Ha publicado casi una decena de libros, varios de ellos súperventas (“El evento”, “Cómo sobrevivir en Chile después de los 30”, “El chileno de maleta”, entre otros) y escritos en coautoría con su amiga Totó Romero. Desprejuiciada, sin poses intelectuales, en este blog busca estimular la lectura y no le hace asco a nada, ni a los bestsellers, ni a la autoayuda ni a la novela rosa. Lo importante es leer; esa es su máxima.